Crítica: Romeu i Julieta – ¡Nuevo reparto!

Nota: 10 sobre 10

La primera vez que pudimos disfrutar de este montaje, ya dijimos que era una obra donde lo que no se ve, la pasión, lo mueve todo. En la rueda de prensa previa nos habían advertido que no veríamos una historia de amor trágica, que veríamos un montaje actual en el que adolescentes y padres se enfrentan por lo que sienten.

En la reposición de este montaje se notan muchas cosas nuevas… para empezar, un nuevo Romeo y una nueva Julieta. Se notaba que los meses que estuvo en cartel, e montaje asimiló el ritmo de la obra y lo mejoró. Se notaba que los meses de interrupción han servido para dar un aire nuevo a algunas escenas…

Martí Salvat i Roser Tapias, Romeu i Julieta, nos regalan una gran interpretación

Clàudia Benito, que interpretaba a Julieta, esta vez era uno de los sirvientes. Junto con Alba José, interpretaban los dos sirvientes, cándidos y pícaros a la vez, que parecían duendes traviesos.

Martí Salvat i Roser Tapias, Romeu y Julieta, nos regalan una gran interpretación. Son dos jóvenes contra el mundo. Un mundo adulto que quiere decidir por ellos. Son jóvenes y tienen toda la rebeldía de la juventud encima. La historia es de todos conocida y, el final, también. El príncipe nos dice: “Per mirar a una altra banda jo també els he perdut. Tots serem castigats”.

La escenografía, muy original, es la misma que vimos en el mes de Mayo, pero ahora tiene más papel en el montaje, es una escenografía que tiene más vida y más movimiento.

La música es en directo. Actores y actrices cantan madrigales de la época de Shakespeare y utilizan la percusión corporal como un elemento más de la obra. Las coreografías, muy bien estudiadas y preparadas, parecen un ballet. Bailan y se pelean a la vez.

Los actores, a excepción de Martí Salvat y Neus Pamias, van interpretando diferentes personajes y a cada uno de ellos le dan un toque especial, distintivo y único. La dicción y el recitado del texto son excelentes en todo momento.

El vestuario es moderno. No vemos un montaje que parece sacada del baúl de los recuerdos… vemos una historia que podría estar pasando en nuestra calle, en nuestro barrio… los personajes son cercanos, incluso visualmente.

El montaje mantiene un ritmo excelente en todo momento y el final es un acierto. Lo que en las primeras representaciones se alargaba, lo han cambiado y han conseguido la participación del público, sin perder en ningún momento la solemnidad que requiere la escena.

Romeu i Julieta, en La Seca Espai Brossa, es un montaje que hay que ver. Aquel público que fue a verlo, atraídos por la participación de un televisivo Carlos Cuevas, deberían volver para disfrutar de un excelente Martí Salvat que borda el papel, en todos los sentidos.

La Seca Espai Brossa ha recuperado, con gran acierto, este montaje de Romeu i Julieta. Los cambios realizados no hecho más que mejorarlo.

Romeu i Julieta, un montaje excepcional.

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Nicolas Larruy

M'agrada el teatre. Sempre m'ha agradat. El teatre em fa pensar, em remou les entranyes, em commou, em fa riure, em fa plorar, em fa enrabiar... i té la màgia del directe. Sempre és diferent, únic, irrepetible.

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