Philippe Jaroussky en el Palau de la Música

Cuando, a veces, oímos decir que alguien canta como los ángeles pensamos en alguien que canta muy bien. No hemos oído nunca a un ángel cantar, pero nos imaginamos que deben ser seres con una voz maravillosa.

Después de oír a Philippe Jaroussky en el Palau de la Música, podemos concluir que ya sabemos cómo canta un ángel porque él debe ser un ángel que ha bajado a la tierra para deleitarnos con su voz.

El concierto, dedicado a J. S. Bach y G.P. Telemann, nos dejó sin aliento. La voz de Philippe Jaroussky es nítida y cristalina. Uno puede casi percibir que es transparente. Una voz que llenó el Palau de la Música sin desfallecer ni un momento, manteniendo la fuerza y la entonación. Una voz que nos regalaba las Cantatas de G. P. Telemann y J. S. Bach.

La Freiburger Barockorchester y Philippe Jaroussky nos ofrecieron un concierto memorable

Un regalo precioso que, a pesar de dos bises, se nos hizo muy corto y nos dejó con las ganas de volver a disfrutar de Philippe Jaroussky y de su voz, de su elegancia en el escenario, de su buen hacer… La combinación de la música barroca y la voz de Philippe Jaroussky es un acierto total.

Philippe Jaroussky estuvo muy bien acompañado por la Freiburger Barockorchester una formación con un largo historial, mucha experiencia y un currículum extenso que demostró una gran calidad en su interpretación, que siguió la voz de Philippe Jaroussky sin pisarla, y que brilló en los momentos en que el contratenor estuvo fuera del escenario. Ann-Kathrin Brüggemann, con su oboe, llevo el peso de algunas de las partituras, con una interpretación que nos transmitía su alegría y el placer que le suponía estar allí, compartiendo esa música con todos nosotros.

La Freiburger Barockorchester, dirigida por Petra Müllejans, y Philippe Jaroussky nos ofrecieron un concierto memorable e hicieron brillar las composiciones de G.P. Telemann y J. S. Bach en un entorno especialmente hermoso. Philippe Jaroussky recibió grandes aplausos que compartió con la Freiburger Barockorchester desde el principio. El concierto no era solo su concierto, era un concierto de todos. Y todos merecían los aplausos.

En agradecimiento a un público que supo demostrar que el concierto había sido un éxito, nos regaló dos piezas más, Was Wunder Dass Sonne Pracht, de G. P. Telemann, y Laudeamus Te, de J. S. Bach.

Después de una velada tan extraordinaria, en una noche especial (brillaba la súper luna de noviembre), solo nos queda esperar a que vuelva pronto y podamos volver a escuchar la voz de Philippe Jaroussky y la Freiburger Barockochester muy pronto.

Nicolas Larruy

M'agrada el teatre. Sempre m'ha agradat. El teatre em fa pensar, em remou les entranyes, em commou, em fa riure, em fa plorar, em fa enrabiar... i té la màgia del directe. Sempre és diferent, únic, irrepetible.

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