Crítica: La cosa

Crítica de Ester González

Nota 8 sobre 10

Un escenario repleto de troncos de madera toscamente tallados y apilados formando sencillas esculturas: así se nos presenta La Cosa en el Mercat de les Flors de Barcelona.

Dentro de dichas esculturas, irán apareciendo poco a poco, los bailarines que se encuentran dentro, lentamente, como si saliesen de un cascarón. Los toscos trozos, irán cayendo cerca del espectador, dentro del escenario circular que forman en esta ocasión, los asientos del Mercat de les Flors. El olor a madera es fuerte, así como el polvillo, que se irá generando durante el transcurso de la ceremonia de danza. Unos bailarines en traje de chaqueta, que irán esbozando unos movimientos, toscos, brutales y simiescos.

Nos vino a la cabeza en seguida, el homenaje que el coreógrafo y bailarín que firma la obra, Claudio Stellato, hace sin duda, a la película 2001: Una Odisea en el Espacio, de Stanley Kubrick. El público ríe, en algunas ocasiones ante la brutalidad de las escenas, los troncos van volando por los aires, en aparente caos, y los bailarines los van recogiendo y apilando en un frenesí desatado. Incluso, en algún momento, ante el ruido de dichos troncos al ser golpeados por sendas hachas, se siente el peligro cerca. Llueven trocitos de serrín arrancados a golpe de hacha, incluso un trozo mediano, golpea en la cara al bailarín protagonista.

La ausencia de música, es destacable, lo que hace más brutal y más tosco el espectáculo, si cabe. No hay un momento de pausa, los bailarines, deben partir un gran tronco a hachazos cada uno. Los demás no colaboran, quedan estáticos esperando que el compañero acabe la dura tarea. La brutalidad, el egoísmo, la violencia entre los bailarines, a nuestro modo de ver son una metáfora de la sociedad actual, aparentemente civilizada (los bailarines van con trajes), pero absolutamente competitiva y despiadada. Nos ha parecido una coreografía muy trabajada, que comporta un evidente riesgo físico, pues utiliza materiales que pueden dañar.

La Cosa nos recordó los primeros trabajos de la Fura del Baus, en los que la audacia y el riesgo eran elementos imprescindibles. La valentía y el esfuerzo de los cuatro bailarines, compensa el mal rato de los hachazos, que no son aptos para un público sensible, pero que a su vez, no dejan a nadie indiferente.

  • Coreógrafo Claudio Stellato
  • Intérpretes Julian Blight, Mathieu Delangle, Valentin Pythoud, Claudio Stellato
  • Producción & management Nathalie De Backer

Ester M. González

Historiadora, apasionada del arte y del diseño gráfico. Yogui por vocación. Me encanta escribir sobre teatro y danza.

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