Crítica: La Corte de Faraón

Nota: 7 sobre 10

Corría el año 1910 cuando se estrenó en el Teatro Eslava de Madrid La Corte de Faraón con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música de Vicente Lleó. Se trata de una Zarzuela con toques de revista musical, que nos transporta al mundo de los faraones, en tono humorístico, una especie de mofa de la Ópera Aida de Verdi, en tono satírico y picante.

El argumento de este espectáculo es rocambolesco y divertido: el general Putifar llega a la corte del Faraón en Menfis victorioso después de ganar diversas batallas y este decide entregarle por esposa a la Joven Lota. Pronto Lota descubre que su marido fue herido en la guerra en sus genitales y que no podrá darle el amor y la pasión que ella demanda. Putifar, para entretener a su esposa, adquiere un nuevo esclavo, el israelita José. José es un pastor casto y puro que sufrirá el acoso de Lota y de la esposa del Faraón, provocando situaciones divertidas e hilarantes en clave de comedia musical, mezclado con cuplé e incluso con momentos de revista musical.

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El más conocido de los temas musicales de la zarzuela La corte del faraón es el famoso cuplé “Son las mujeres de Babilonia”, en este caso interpretado a modo de revista, y con la vedette principal interactuando con el público allí presente, y haciéndonos cantar a hombres y mujeres en distinto turno el archiconocido Ay ba, Ay ba, hay babilonio que marea…

Destacamos la interpretación de los actores y cantantes de la Compañía Lírica de Zarzuela de Madrid, al bajo Antonio Galera en el papel de Gran Sacerdote y en la soprano Carmen Terán en el papel de Raquel, esclava y confidente de Lota. Nos divirtió Julián Hernandez, en el inefable papel de Aricón, el personaje “correveidile” de la corte de Faraón, aquí con reivindicación de la bandera multicolor al final del espectáculo. El juglar de la corte, representado por Álex Rull, nos provocó carcajadas, en el baile final de la representación.

La escenografía y el vestuario no son en exceso destacables, en un montaje, más bien sencillo y de pocas pretensiones.

Este clásico de la zarzuela representada en el Teatro Victoria de Barcelona ha sido renovado en algunos aspectos para dar golpes de humor más efectivos y, aunque actualmente nos parece un poco fuera de tiempo, nos deja un sabor de boca positivo, y nos transporta a una cutrez intencionada e ingenua, tan característica del humor de este país.

  • Compañía Lírica de Zarzuela de Madrid
  • Dirección escénica: Maria José Molina
  • Dirección artística y musical: Félix San Mateo

 

Ester M. González

Historiadora, apasionada del arte y del diseño gráfico. Yogui por vocación. Me encanta escribir sobre teatro y danza.

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