Crítica: Flor de nit, El cabaret

Nota: 9 sobre 10

Flor de Nit, un musical de Dagoll Dagom, se reinventa y se convierte en un musical de pequeño formato, ambientado en un cabaret atemporal… un cabaret que parece sacado de entreguerras, decadente, que parece que ha ido acumulando el polvo de los siglos, iluminado por luces tenues que nos dejan ver lo que es más bonito y nos quieren esconder lo que podría estar más estropeado.

En un espacio reducido, seis personajes nos cuentan la historia del Flor de Nit, un local musical del Paral·lel de Barcelona, que tuvo su época de esplendor antes de la Guerra Civil y después fue decayendo… poco a poco, hasta convertirse en un esqueleto de cemento que va a ser demolido aprovechando el tirón de los JJOO y que, de repente, recupera su fama cuando se encuentra un cuerpo de una mujer asesinada entre los escombros.

El público del cabaret Flor de Nit somos nosotros y formamos parte del espectáculo

Los seis personajes, liderados por Tonet, el propietario y alma del Flor de Nit, nos van contando la historia de Rosa, de Paco, de Reynals, de Remei, de Mimí, de Quimet… la gente que vive de noche. Y, entrelazada, la historia de de Coloma, Arrufat, Hortènsia, Patrick… la burguesía catalana que vivía de día… y escondía sus escarceos nocturnos y sus tejemanejes con los políticos y el poder, para conservar su estatus y su poder.

Flor de Nit, en el Teatro Almería, es un musical. Y es un musical muy bien interpretado por todos. Ariadna Suñé (Rosa) , Lluís Canet (Quimet) , Marc Pujol (Thonet) , Marta Capel (Remei), LLuís Parera (Reynals) , Gracia Fernández (Mimí) y Joan Vázquez (Paquito)… todos están magníficos en escena. Todos saben interpretar bien las canciones y los diferentes personajes de la historia…. Y se convierten en Coloma, Hortènsia, Patrick, Arrufat… o en los diferentes generales que dirigieron el país…

Una decoración excelente que nos remite a un cabaret que podría ser de cualquier país… con reminiscencias de la belle epoque. Un vestuario que no deja lugar a dudas: estamos en un cabaret… un vestuario que insinúa, que provoca, que deja ver retazos de miseria y de lujo de baratillo… lo que hay en el escenario se mira, pero no se toca. Lo que hay en el escenario no es real, es solo una imagen.

El público del cabaret, nosotros, formamos parte del espectáculos. Y todo el elenco sabe hacernos participar… La música, en directo. Un lujo que no debería serlo en los musicales. La música siempre debería ser en directo, por respeto al público. Y en este caso, Flor de Nit nos la ofrece. Un regalo para los oídos, interpretada de forma soberbia por Gerard Alonso, Albert Abad y Laura Marin. Ellos tres se bastan y se sobran para que el musical tenga un gran empaque.

El sonido, en algunos casos, debería ajustarse porque algunos finales de las canciones y algunas frases casi susurradas se pierden… y es una lástima, porque es lo único que podemos criticar de Flor de Nit. Todo lo demás es excelente.

Flor de Nit, en el Teatro Almería, un musical que ha vuelto para que podamos disfrutarlo de nuevo. Un regalo para todos. ¡El Flor de Nit os espera! ¡No os perdáis la función de esta noche!

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Nicolas Larruy

M'agrada el teatre. Sempre m'ha agradat. El teatre em fa pensar, em remou les entranyes, em commou, em fa riure, em fa plorar, em fa enrabiar... i té la màgia del directe. Sempre és diferent, únic, irrepetible.

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