Crítica: Estranha forma de vida

Nota: 8.5 sobre 10

En Estranha forma de vida nos cuentan una historia de amor. Un amor que da muchas vueltas, que parece que cuaja, que sí, pero que no… Fernando Pessoa y Ofelia Queiroz se amaron, en cuerpo, alma y en escritura. Sus cartas así nos lo muestran.

El montaje que nos presenta el Teatre Maldà es un trabajo exhaustivo sobre estas cartas, que cubren un periodo de diez años, y sobre textos de Fernando Pessoa.

Una obra de teatro poética, íntima y muy humana. Esto es “Estranha forma de vida”

“Foi por vontade de Deus Que eu vivo nesta ansiedade. Que todos os ais são meus, Que é toda minha a saudade.”

Ofelia ama apasionadamente a un Fernando al que habla de Usted, y él ama a Ofelia, y la tutea. Las cartas de Ofelia son, a veces, crudas. Las de Fernando Pessoa están llenas de literatura. Ofelia sufre por Fernando. Fernado sufre por Ofelia.

Qué estraña forma de vida llevan Ofelia y Fernando, capaces de alargar su amor durante diez años y llenarlo de cartas bellísimas que nos hacen vibrar. “No vale la pena vivir una alegría que no valga la pena ser vivida”.

Coração independente, Coração que não comando: Vive perdido entre a gente, Teimosamente sangrando, Coração independente. “El trayecto (del tranvía) es más largo y podremos estar más rato juntos” le dice Ofelia a Fernando. Y él, más tarde, ofrecerá un beso “que dure solamente que el tiempo que el mundo tiene que durar”.

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Eu não te acompanho mais: Pára, deixa de bater. Se não sabes onde vais, Porque teimas em correr, Eu não te acompanho mais. “Basta que me recuerdes con cariño” (Fernando); “Lo esencial es querer” (Ofelia)

Núria Cuyàs y Oscar Jarque són Ofelia y Fernando Pessoa, y su heterónimo Álvaro de Campos. Un desdoblamiento del personaje que muestra la complejidad de la personalidad del escritor y su complicadísima vida interior, frente a una Ofelia sencilla que solo vive para amarle.

En este montaje, a ratos, parece que estemos ante una película muda, de los años 20 y 30, con actuaciones exageradas y grandes aspavientos. Parece como si, en lugar de escuchar a los actores, tuviera que aparecer un cartel con el texto de sus diálogos.

Pero el cine mudo desaparece y la historia se convierte en un fado triste y melancólico. Ofelia y Fernando ya no son dos personajes, son dos personas que nos muestran su historia. Dos personas que, a veces, son adultos… a veces parecen niños pequeños “niñito”, “bebito”, que están jugando a un juego del que todavía no conocen todas las reglas.

Con un escenario muy breve, una mesa polivalente y un montón de botellitas de licor alrededor de la escena, Núria Cuyàs y Oscar Jarque nos transportan a los diferentes escenarios por los que transitó la historia de Fernando y Ofelia. Las diferentes ambientaciones sonoras sirven de apoyo a estos cambios sutiles.

La selección de textos es exquisita. Y la música que los acompaña también. Interpretada en directo por Núria Cuyàs y Oscar Jarque con gran calidad y calidez. El Maldà presenta un montaje cargado de poesía y música. Un montaje que gustará a todos los amantes de Pessoa, pero también a los amantes de las historias reales, de las historias con final feliz, de las historias con final triste…

Todas las cartas de amor son ridículas (Fernando). No serían cartas de amor, si no fuesen ridículas (Ofelia)

Que estranha forma de vida tem este meu coração: Vive de forma perdida; Quem lhe daria o condão? Que estranha forma de vida.

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Nicolas Larruy

M'agrada el teatre. Sempre m'ha agradat. El teatre em fa pensar, em remou les entranyes, em commou, em fa riure, em fa plorar, em fa enrabiar... i té la màgia del directe. Sempre és diferent, únic, irrepetible.

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