Crítica: El llarg dinar de Nadal

Nota: 10 sobre 10

La Companyia La Ruta 40 nos propone una comida de Navidad que dura 90 años. Nos invitan a compartir mesa con la familia Bayard. Y compartimos mesa e historia. Conocemos a las diferentes generaciones de la familia, que van entrando y saliendo del comedor, mientras las Navidades van pasando… a veces, de forma imperceptible, a veces, de forma muy expresa.

La historia de la familia es la historia de su entorno y, también, la historia del mundo.

El llarg dinar de Nadal, nos hacer ver que los ciclos se abren y se cierran para empezar en otro lugar

Bruna Cusí, Ignasi Guasch, Aina Huguet, Jose Pérez-Ocaña, Magda Puig, Maria Rodriguez Soto / Berta Giraut, Joan Solé interpretan a toda la familia. Sin grandes cambios en el vestuario, nos hacen aparecer las matriarcas Bayard, los cabezas de familia, los hijos, las hijas, los parientes que aparecen por Navidad y, algunas veces, se quedan para siempre, los sirvientes… Una interpretación estupenda que nos muestra la evolución de los personajes que vemos nacer, crecer, envejecer y morir, en escena.

Un decorado sobrio, como corresponde a una casa importante el día de Navidad: una mesa muy bien puesta, con vajilla blanca e inmaculada, de lujo, pero sin estridencias… y una comida que está allí, sin que la podamos ver en ningún momento.

La iluminación acompaña la obra y se funde con las diferentes escenas. Los nacimientos y la muerte, mostrados de forma simbólica, no nos ocultan nada, pero nos lo enseñan como si de un sueño se tratara.

En el Teatre Maldà, El llarg dinar de Nadal, nos hacer ver que los ciclos se abren y se cierran para empezar en otro lugar. Nos muestra que los rituales familiares, las frases y las tradiciones se repiten una y otra vez, como si formaran parte de nuestra genética. Y cuando volvemos a casa, y estamos sentados en familia, en la comida de Navidad, nos damos cuentas que no somos tan diferentes de la familia Bayard y que, El llarg de dinar de Nadal del Teatre Maldà, puede extrapolarse a nuestras casas.

El llarg dinar de Nadal, en el teatre Maldà, es un montaje sin estridencias, sobrio y muy elegante, con un texto excelente y unas interpretaciones que nos llegan al corazón. Debería ser una cita obligada cada Navidad. Una nueva tradición que deberíamos incluir entre las nuestras. Porque la Navidad es una larga comida que dura años y años…

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Nicolas Larruy

M'agrada el teatre. Sempre m'ha agradat. El teatre em fa pensar, em remou les entranyes, em commou, em fa riure, em fa plorar, em fa enrabiar... i té la màgia del directe. Sempre és diferent, únic, irrepetible.

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