Crítica: L’Hostalera

Fuimos a ver L’Hostalera, obra de teatro escrita por Carlo Goldoni y bajo la dirección de Pau Corriol. Es de la Compañía La Perla va a estar en funciones hasta el 5 de marzo en la Biblioteca Nacional de Catalunya y merece, pero que mucho, la pena verse. No tanto por el resultado actoral, sino por lo divertido de la velada y sus ocurrentes detalles únicos que amplían la experiencia y que os iré describiendo.

L’Hostalera es una obra de teatro de las que se viven tres veces, cuando entras al espacio escenográfico y te sorprenden, cuando la disfrutas y con la sonrisa pegada cuando la recuerdas o la cuentas. Para tal cometido la Compañía ha provocado sensación (de la que ya hablan todos los medios) transformando el pabellón de la Biblioteca Nacional de Catalunya en un Hostal Italiano de los años sesenta, bellamente ambientado y han integrando al público como parte de su escenario.

Una obra de La Perla 29 que nos sitúa en Italia: L’hostalera

Mesas redondas de alegres manteles a cuadros, agua y vino para compartir, un suculento plato de pasta italiana y música en vivo para el público durante el descanso o tiempo intermedio ¡Todo un acierto! Los actores entran y salen a escena entre la gente, interactúan en momentos con nosotros como si fuese uno un huésped de la posada. En el entretiempo en que los mismos actores te sirven la cena, fuentes de pasta circulan en alegre desfile, una para cada mesa, para compartir.

Y cuando empieza la segunda parte los rezagados que se han marchado al bar de la Biblioteca tienen que cruzar por el escenario para volver a sus butacas,  siendo ingeniosamente aprovechados como parte de la escenografía ¡Huéspedes que salen del Hostal de la Mirandolina! El aroma de la pasta, junto al sonido de la cubertería y la música en vivo convierten la experiencia en algo que va más allá: una inserción completa en ese imaginario donde sucederá la historia.

La trama se desarrolla un Hostal Italiano situado en los años 60. Tendremos siete bulliciosos actores y actrices, siete personajes que no dan tregua al texto y parecen ser 15 o 20 con sus entradas y salidas, rabietas, crisis, borracheras y declaraciones de amor. La historia en una de esas comedias progresivas llenas de picardía. El público se hace cómplice de lo que está sucediendo como sabiendo secretos que los personajes ignoran acerca de su destino. Durante la trama se van sumando enredos y la tensión se intensifica hacia el desenlace que será completamente impredecible y al que uno llega expectante.

El personaje principal es Mirandolina, una joven mujer italiana que regenta el Hostal con su nombre, herencia de su padre. Mirandolina es interpretada por la actriz Laura Aubert que encarna a una mujer muy transgresora para su época. Trabajadora, independiente y empresaria segura de sí misma en una época bastante machista en ese sentido.

A la posada llega un huésped muy singular, el Señor Ripafatta (el cuarto en discordia por si con tres no era suficiente) Un caballero que se jacta de ser inmune a los encantos femeninos, que ningunea y desprecia a las mujeres y a sus armas de seducción. Este personaje, un completo misógeno, es interpretado por David Verdaguer. Ripafratta representa el mayor de los desafíos para Mirandolina, la cual se siente ofendida, pero a la vez atraída por él (aquí el público puede llegar a pensar que se cae en el estereotipo de “chica que le gustan los chicos malos” pero hay que dejar avanzar la historia pues tiene muchos matices según donde se mire) Mirandolina se propone seducirle a toda costa en un juego de poder casi malvado. Ripafratta desconfía y refunfuña, pero poco a poco echa en falta la presencia y alegría de Mirandolina y va sintiéndose cada vez más a gusto en su compañía hasta caer profundamente enamorado, expuesto y con el corazón en vilo en las manos de Mirandolina.

En éste aspecto el guión es filoso y algo sarcástico, nos encanta el hecho de que no se posiciona, ni los buenos son tan buenos ni los villanos malvados…. Mirandolina según como se mire es lo peor que le puede pasar a un hombre misógeno pero también a la mujer en términos generales. Ya que ella, es la razón por la que los hombres se vuelven misógenos. Obstinada, no albergará piedad, se muestra indolente frente a los sentimientos de los demás y va partiendo el corazón a los hombres que la aman.

Mirandolina, que podría verse como bandera del feminismo en un principio, termina siendo un icono mental del misógeno: la villana declarada, la mujer sibilina y manipuladora emocional tan temida por los hombres. Ella juega con los demás según sus intereses al punto que su mismo prometido se espanta un poco y duda. Un guión lleno de humor pero también de doble rasero. Nos dejará pensando con un sorprendente final un poco cogido por pinzas, del que no se dio ni pistas, pero que vais a tener que ver la obra para descubrir, pues no lo pienso desvelar.

“El amor es desordenado, caótico. Yo mismo no tengo claro qué es el amor porque cada vez que me he enamorado ha sido diferente”, (Carlo Goldoni)

Laura Aubert como Mirandolina, no nos acabó de convencer, por más esfuerzo en música y ambientación seguimos viendo a una joven actual catalana y en ningún momento conseguimos ver a esa típica mujer italiana que intentan recrearnos, aun así precioso su gestual, no tanto su voz ya que la mayoría de actores (no entendimos por qué) actuaron a los gritos, sobre todo la última parte en que todo fueron voces. La historia es genial, nos mantuvo muy divertidos, pero habríamos deseado unas actuaciones más detallistas acerca del papel y dando menos gritos, ésto se tornaba molesto e innecesarios ya se escuchaba perfectamente sin necesidad de gritar.

Hay detalles como sonidos ambientales que no han sido utilizados y aportarían mucho en una obra que intenta meternos de lleno en la misma Italia. También se echa en falta la construcción de hilo temporal para dar al público, sensación del paso del tiempo en ésta historia. Todo parece transcurrir a tiempo real.

Tampoco hay un profundo estudio cultural para la construcción de personaje o ambiente más allá de algún recitado de un poema en italiano y la música. Cuando se presenta la obra comentando que habrá música italiana de esa época, uno espera al menos escuchar algo que le suene, teníamos casi todos la ilusión por escuchar por ejemplo la archifamosa canción: IL MONDO, de JIMMY Fontana (año 1965) Habría levantado el ánimo general pero las canciones utilizadas la verdad no nos sonaron, no eran populares y no nos situaron en época.

Todos los personajes bastante caricaturizados, exagerados al extremo y muy cómicos de ver, pero el nivel actoral no nos pareció tan bueno como otras producciones de La Perla. En ésta ocasión nos han dado caricaturas y comedia un poco bufonizada,  que también es gozoza y resultona. Es interesante ver como si a ésta historia escrita por Carlo Goldoni  e interpretada por más de dos siglos,  se le cambia el tono con que se cuenta, tenemos un resultado completamente diferente.

La obra es una gozada, se disfruta, mejorable algunas cosas quizá … sobre todo más ensayos las actrices..y construir línea temporal. pero no dudéis en ir porque no encontraréis en cartelera nada igual. Ya solo ver lo bonito que ha quedado el montaje vale la pena. Nos han sorprendido,  y ésta vez la Perla no nos dio actuaciones estelares de las que te quedas con ganas de más, como pasó con aquel padre entrañable en la obra: Caín y Abel. Pero sí logro que la obra de hora y media más descanso, se nos pase a todos en un momento, señal inequívoca de que el público lo ha pasado bien. Cena italiana, historia de enriedos desternillantes, personajes entrañables… podríamos haber estado allí disfrutando otra hora más sin pestañear. ¡ Si vais, lo entenderéis !

 

espectaculos barcelona

Melisa Coloiera

Promotora Cultural, diseñadora y fotógrafa free-lance. Apasionada de las Artes Escénicas y el Cine. Escribo para algunos blogs en lo que para mi se ha transformado en un proceso creativo de exploración y crecimiento personal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *