Crítica: Iaia

Crítica de Melisa Coloiera

espectaculos barcelona

Nota: 7.5 sobre 10

Montserrat Carulla se despide definitivamente de los escenarios teatrales y lo hace con la obra escrita y dirigida por su hijo, Roger Peña, Iaia, que está actualmente en funciones en Teatro Borrás de Barcelona.

Fuimos a verla y os contamos a priori que esperábamos mucho más de ella. El escenario sumamente cuidado hay que decir que fue impecable, todo mueble de la habitación recordaba a la típica casa de una abuela. La obra podría tenerlo todo para triunfar y empieza fuerte con una situación inesperada y un desnudo casi total de la actriz joven que dejaba los ojos como platos. La aparición de la iaia irrumpiendo en la habitación mientras su nieto intenta acabar con el acto sexual es muy divertida y rápidamente uno podría augurar que la obra arrancaría risas, pero el guión comienza a dar unas vueltas inesperadas hacia el surrealismo y la tragedia que le quitan a uno la ilusión y le confunden un poco.

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Montserrat Carulla actua espléndidamente. Una encantadora abuela moderna capaz de empatizar con los problemas y necesidades de su nieto de 21 años. Fuma, chatea y bebe horchata viciosamente. Es astuta e intuitiva y da buenos consejos. Su personaje es fuerte y actual. Pero los actores jóvenes ( su nieto en la vida real: Aleix Peña y la actriz Vicky Luengo) como actores no eran nada creíbles, debutantes novatos, tuvieron momentos de poca credibilidad en el papel quizá por la falta de experiencia actoral y los discursos vacuos culpa del guión que divaga en situaciones de citas casi adolescentes con mucha inmadurez para la edad de 21 años que se supone tienen los personajes.

En esos momentos en que se prolonga una historia de romance cogida por los pelos uno llegaba a aburrirse, esperando con ansiedad la reaparición en escena de la Iaia que ya se había ganado nuestra simpatía y sí resultaba un papel creíble.


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La comicidad de esta obra de teatro es poca y va en detrimento a medida que la historia avanza para dar paso a un argumento de culebrón algo doloroso en la mente del público, un padre gay y desentendido, una madre suicida. Nada nos encajaba y mucho menos el que abuela y nieto compartiesen porros o ella se fugase a una cita concertada por chat con un hombre de color. El guión en ese momento se torna delicado ya que los personajes se alarman por miedo a que la abuela sea violada o le robe el hombre negro con que se cita. Sencillamente nos pareció de mal gusto.

Este espectáculo de Barcelona, en general, entretiene y Carulla está espléndida. Hay momentos de ternura entre abuela y nieto y en que se nos sorprende también como insertan una situación de actualidad muy bien en el guión. El hecho de que muchos jóvenes están por culpa de la crisis viviendo con sus abuelos o éstos les están pagando estudios. Pero toda la historia está demasiado retorcida y desarticulada innecesariamente de un absurdo a otro. Esperábamos más, aun así tampoco lo hemos pasado mal. Se queda en un querer y no poder y todo queda en familia.

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La dirección es correcta, el vestuario muy acertado, ambientación, luces… pero esperábamos mucho más para despedir a una figura tan querida y arraigada en el ambiente teatral como es Montserrat Carulla. Además el final abrupto y sorprendente, habría estado bien si no fuera que adopta un matiz deprimente y triste, aunque luego lo quieran endulzar transformando a la abuela en un fantasma cuidador y divertido. Para que la obra nos resultase más emotiva, habríamos necesitado empatizar con credibilidad en un guión no tan estrafalario. Todo junto era “demasiado”.

En su ambición por sorprender y divertir se ha quedado corto en algo tan importante como es empatizar, buscar una situación aplicable a la realidad personal por ejemplo, para que esa Iaia, fuera directa a nuestro corazón y a buscar en el recuerdo a la propia iaia. Ella lo tenía todo para triunfar en el lado afectivo de la obra pero el mareo entre el sexo, los porros, el chat de citas, los traumas personales del protagonista etc… alejan su esencia. Ella fue toda verdad en una historia que sonaba a mentira. Si éste era el efecto buscado tendríamos que reconocer que el retorcido argumento entonces sí, fue brillante.

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Elia Tabuenca

Filóloga y periodista, amante del mundo de las letras y de la cultura. Directora de la cía de teatro LetrasConVoz.

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