Crítica: Homes. La comèdia musical

Nota 6 sobre 10

Con un escenario desnudo y minimalista, y fieles a su estilo desde sus inicios, vuelve la comedia de T de Teatre con una nueva versión de Homes, la comèdia musical, un montaje que se puede ver en el Teatre Condal del Paral·lel de Barcelona.

De la mano de Carol López, como directora y de Sergi Belbel, en la dramaturgia, Homes, la comèdia musical es la recreación, años después, de la homónima comedia ácida, que interpretaron con gran éxito, en el año 1994. Las cosas han cambiado bastante desde entonces, o quizás no tanto…

La función arranca con una serie de frases de personajes célebres, como Aristóteles o Freud, abiertamente machistas, para abrir boca. Seguidamente, los personajes irán apareciendo sobre el escenario: son cinco mujeres, interpretadas por Anna Barrachina, Agnès Busquets, Mireia Portas, Alba Florejachs y Glòria Sirvent, conocidas por dar vida a varios personajes en el programa de TV3, Polònia. Van vestidas de hombres, con traje y corbata oscuros y camisa blanca, eso sí, pero con tacones!.

Comienzan una serie de divertidos sketchs, en los que imitaran la manera de actuar de los hombres, burlándose de sus manías y de su manera de tratar a las mujeres, todo ello, en un tono de broma y de manera políticamente correcta.

Entre los sketchs que más nos gustaron, destaca uno muy divertido, sobre una cita a ciegas con varios hombres, y su versión femenina, de un hombre, en una cita a ciegas con varias mujeres, y en el que nos hicieron reír las dosis de “frikismo” de los personajes, reales como la vida misma, según nuestro parecer.

Los interludios musicales, no podían faltar en Homes. La música, a cargo de Marc Parrot, no desentonó, y estuvo acorde con la propuesta, incorporando diferentes ritmos, desde latinos a cabareteros, con toques de música pop y rap. Las coreografías, fueron discretas, en la línea que tanto gusta a la compañía, y las interpretaciones de las actrices, fueron más que correctas, desenvolviéndose a la perfección sobre el escenario.

Muy acertadas fueron, las bromas lanzadas hacia el polémico autobús o hacia el inefable parlamentario polaco, eso sí, sin pasarse de la raya, en tono siempre de broma, y sin acritud. Si bien, a nuestro modo de ver, estas actualizaciones del guión, no consiguieron rebasar el límite que separa una comedia musical ligera, de la comedia más reivindicativa y descarada, que esperábamos.

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Ester M. González

Historiadora, apasionada del arte y del diseño gráfico. Yogui por vocación. Me encanta escribir sobre teatro y danza.

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