Crítica: Cabaret Victoria

Crítica de Nicolás Larruy

Nota: 8 sobre 10

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Un espectáculo de Barcelona diferente, divertido y multidisciplinar: Cabaret Victoria 

“Al abordaje, sin equipaje”. Sin equipaje y con la mente abierta. Un cabaret oscuro, sensual, divertido, terrorífico, sarcástico, sonoro y mudo, neoclásico y punk, barroco… El Cabaret Victoria es un cabaret que combina muchos géneros y muchos temas y lo hace con precisión y ritmo.

Ya desde antes de empezar, nos sumergimos en un mundo diferente, recibidos por los actores, que nos acompañan con una sonrisa amable y sardónica a la vez. No sabemos si estamos a punto de ver un espectáculo o de entrar en la cámara de los horrores. Hay risas nerviosas entre el público y se respira en el ambiente que algo va a pasar. Y pasa.

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De repente, los actores, Judith Alarcón, Iván Giménez, Elena Visus, Pere Cabaret, Aleyda Puerto, Felipe Cabezas y con la participación especial de Ágata Cabezas, empiezan el espectáculo cantando una alegre canción marinera… para pasar en seguida a un cuento tétrico y a las máscaras de la Commedia dell’Arte, en una historia que nos recuerda que todos acabaremos igual, muriendo. Y, casi sin respirar, ya nos están explicando otra historia, esta vez con sombras y marionetas gigantes, oscuras y tenebrosas.

Y cuando aún nos recuperamos de la impresión, una película muda, en directo, nos presenta una tercera historia. Todas lúgubres, todas mordaces, todas con un punto de humor negro cafre. La forma de contar historias, la forma de interactuar con el público, la música en directo, la improvisación, la interpretación… todo mantiene a la gente pendiente de lo que ocurre en el escenario. Un escenario reducido que casi nos hace partícipes del cabaret.

En este espectáculo de Barcelona vemos cómo la mezcla de técnicas narrativas hace que el espectáculo sorprenda y atrape. Las historias que nos cuentan están muy bien seleccionadas. El ambiente que se crea, recordando a H.P. Lovecraft , Edgar Allan Poe, Verne, Hoffmann… nos envuelve gracias a los juegos de luces y música que están muy bien preparados y bien trabajados.

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El vestuario está muy bien seleccionado: mezcla barroco, neoclásico, punk, gótico… con un punto estrafalario. Unos actores que se ríen de todo y se ríen de si mismos. Que cantan y bailan, interpretan, narran… y lo hacen con mucha energía. Unos actores que saben hacernos pasar de la fiesta a las tiniebras en un momento, que controlan el ritmo del espectáculo en todo momento y juegan con nosotros, haciéndonos ir por donde ellos quieren.

Y una mención especial a Judith Alarcón que se lesionó la nariz al principio del espectáculo y supo integrar la hemorragia nasal al texto y continuar sin que se notara que le estaba doliendo mucho. The show must go on. ¡Bravo por ella! El Cabaret Victoria es un cabaret para no perdérselo.

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Elia Tabuenca

Filóloga y periodista, amante del mundo de las letras y de la cultura. Directora de la cía de teatro LetrasConVoz.

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