Crítica: Carmina Burana – La Fura dels Baus

Nota: 4 sobre 10

Fuimos a ver Carmina Burana, en un montaje de La Fura dels Baus, con grandes expectativas. La obra de Carl Orff es imponente y se le puede sacar mucho jugo… y la Fura dels Baus ha demostrado con creces que puede ir siempre mucho más allá de lo que cualquiera podría esperar…. Pero no fue así.

El montaje del Tívoli parece, a veces, una versión de “L’Estel de Natzaret” o “Els Pastorets” más tradicional. El maquillaje de los dos cantantes (Jordi Domènech y Carles Daza) nos recordaba a los demonios de estas funciones de Navidad… ¡solo faltaban las “calderas de Pere Botero”! Y las mujeres del coro parecían un coro de vírgenes acompañando a María al Templo… ¡Hemos visto montajes amateurs con mucho más nivel!

Para sorprender al público, incluso hubo incursiones en algo que quería parecer “burlesque”. Pero lo que nos sorprendió es que era un burlesque muy zafio. En El Molino de Barcelona tienen unas cuantas personas que estarían encantadas de dar clases de burlesque a La Fura dels Baus. Ya que lo incluyen en su espectáculo, que esté bien hecho… ¡al menos eso! También realizaron un un número de “magia” de lo más burdo, con un cambio de actores en escena. Seguro que unos cursos de magia en alguna escuela especializada podría mejorarlo.

Los cuatro protagonistas (Amparo Navarro, Jordi Domènech, Carles Daza y Luca Espinosa) elevaron el nivel del montaje y nos hicieron gozar de buenas interpretaciones. Sus voces fueron limpias y destacaron enormemente sobre el montaje general. Un aplauso para ellos, que son los que consiguen que el montaje valga la pena.

La orquesta, Word Ensemble Orchestre, interpretó bien la música, pero en algunos momentos le faltó brío y energía y más coordinación con los cantantes y coros. La Polifònica de Puig-Reig no nos mostró su mejor cara. Los coros no entraban al unísono, había discordancia en las voces… parecía que les faltaban unos cuantos ensayos para redondear su actuación.

El montaje, con una pantalla donde se proyectaban imágenes alegóricas, ya no sorprende por ningún lado. Parecía que estaban aprovechando montajes anteriores. Para seguir con la marca de la casa, apareció una grúa y los cantantes interpretaron alguna de las piezas colgados de ella. Por muy marca de la casa que sea, ¿era necesaria? ¿aportaba algo?

Carmina Burana, de la Fura dels Baus, en el Tívoli, nos ha parecido un montaje precipitado, que no nos presenta nada nuevo, que necesita más ensayos (sobre todo en la parte coral). Un montaje que nos ha decepcionado.

La gente que trabaja detrás del telón, que movió la grúa, que preparó vestuarios, que maquilló, que coordinó las proyecciones… toda esa gente se merece nuestro aplauso. Lo que quedó delante del público, el espectáculo de la Fura dels Baus, no.

Carl Orff y su Carmina Burana se merecen mucho más. Y el público que va al teatro, también.

espectaculos barcelona

Nicolas Larruy

M'agrada el teatre. Sempre m'ha agradat. El teatre em fa pensar, em remou les entranyes, em commou, em fa riure, em fa plorar, em fa enrabiar... i té la màgia del directe. Sempre és diferent, únic, irrepetible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *