Crítica: Art – T. Goya

By on 2 noviembre, 2016

Nota: 7 sobre 10

Art. Un texto que se ha llevado a escena muchas veces, de sobras conocido por el público y que, a pesar de esto, está llenando el teatro día sí y día también. ¿Qué tiene Art, en el Teatre Goya, para que se cuelgue el cartel de “entradas agotadas” en cada sesión?

Pues tiene que, esta vez, han hecho una gran jugada: los tres protagonistas los interpretan actores de primera, que es difícil ver juntos. Pere Arquillué, Francesc Orella y Lluís Villanueva son el gran reclamo de este montaje de Art en Barcelona.

El éxito de Yasmina Reza vuelve de nuevo a Barcelona: Art, con Pere Arquillé, Francesc Orella y Lluís Villanueva

El argumento es de sobras conocido. Tres amigos, con una amistad que se remonta a 15 años, discuten entorno a un cuadro absolutamente blanco por el que uno de ellos, Sergi, ha pagado una fortuna. “¿Tu has pagat 200.000€ per aquesta merda?” El cuadro es la excusa para mostrarnos que la amistad que han mantenido durante tantos años, ha escondido pequeñas brechas, pequeñas ofensas que se han ido perdonando, pequeños reproches que se han ido callando… y para mostrar que, en estos quince años, las trayectorias de cada uno de ellos se han ido alejando.

Sergi, Marc e Iván, que durante años han compartido muchas historias y momentos, se están alejando y, aunque lo ven, se niegan a aceptarlo. “És per l’Antrios? No, la cosa ve de més lluny… D’un dia que va dir la paraula deconstrucció”.

Los tres amigos van haciendo frentes de dos a uno durante la obra, o de los tres contra tres. Las escenas se suceden con fluidez, con diferentes paréntesis donde cada uno de los personajes nos habla a nosotros y nos pone en situación, en “su” situación Un final catártico parece ser la solución. Pero un paréntesis de Sergi deja el final abierto.

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Los actores se mueven en un escenario blanco, extensión del cuadro. Un par de muebles de diseño, de tonos blancos y transparentes, completan el mobiliario, y una estructura móvil, que abre y cierra el espacio como un telón, y se convierte en el espacio por donde se mueven los actores. No se necesita más. A parte de lienzo blanco que Sergi va mostrando de tanto en tanto.

El montaje es ágil y el ritmo de la obra no decae en ningún momento. Los diálogos son rápidos, ácidos y muy punzantes. El monólogo de Pere Arquillué es brillante y lo interpreta de forma soberbia.

Lluís Villanueva, Francesc Orella y Pere Arquillué son Sergi, Marc e Iván respectivamente. A pesar de que su interpretación es muy correcta, los hemos visto en momentos muchos más brillantes. Francesc Orella es un Marc que recuerda mucho a un profesor peripatético muy televisivo, y añoramos su Falstaff. Pere Arquillué parece exagerado en muchos momentos, y también lo hemos visto en interpretaciones mucho mejores (L’Enemic de Poble, Cyrano de Bergerac). Lluís Villanueva, tal vez por su papel, es el más contenido de todos, aunque también tiene momentos en los que parece que tienen que mostrar una vena cómica. En L’Art de la Comèdia nos mostró un registro excelente que hemos echado de menos en este montaje.

Art, de Yasmina Reza, es un texto muy inteligente y muy bien tramado, que no necesita que los actores sobreactúen, que nos demuestren continuamente que aquello es un texto que nos debe hacer reír. Con el texto basta. Una interpretación más sobria habría hecho brillar más los diálogos. Intentar añadir más comicidad con la interpretación banaliza el texto. Oír al público decir “mira, mira qué cara está poniendo ahora… mira, mira qué expresión… mira, mira qué mueca…” hacía desaparecer el texto diluido en la interpretación del trío de ases que había sobre el escenario.

Art, en el teatre Goya, es un gran texto con grandes actores. Pero creemos que la dirección no ha sabido sacar lo mejor de ellos. A pesar de todo, es un buen montaje para ir a disfrutar de teatro del bueno.

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About Nicolas Larruy

M'agrada el teatre. Sempre m'ha agradat. El teatre em fa pensar, em remou les entranyes, em commou, em fa riure, em fa plorar, em fa enrabiar... i té la màgia del directe. Sempre és diferent, únic, irrepetible.

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