“Al Baile”, nos transmite el deseo de explorar en el arte del Flamenco

Nota: 9 sobre 10

Sobre el escenario del Mercat de les Flors de Barcelona, aparecen tres bailarines, vestidos con traje de color rosa, y comienza “Al Baile” de Juan Carlos Lérida, junto con Gilles Viander y David Climent, que son los otros dos componentes del trío en cuestión, bajo la batuta del primero.

Cual aves zancudas buscando pareja con la que aparearse, estos tres personajes, haciendo un guiño al espectador, se comportan como auténticas “aves flamencas” sobre el escenario. Comienzan a mover pies y manos, a pavonearse, a lucir poses flamencas, a taconear con sus botas, en un trabajo de sincronización total de los tres bailarines.

Con “Al baile” Juan Carlos Lérida cierra su trilogía “Los cuerpos del flamenco” en el Mercat de les Flors

La exploración de todo tipo de movimientos es el objetivo principal de esta propuesta, desde movimientos que nos recuerdan al famoso “Vogue” de Madonna de los años 80, hasta los de la famosa película de John Travolta “Fiebre del sábado noche”, con pista de baile incluida. Todo vale y todo cuenta, y como hilo conductor, está el flamenco vibrando en el aire, en las expresiones de los bailarines, en los taconeos constantes.

Bailan a veces algo parecido a una sardana, otras veces son danzas entrelazando sus manos, que pudieran ser dieciochescas, se tocan, se mezclan en una harmonía admirable. El humor tampoco falta sobre el escenario, y eso es muy saludable, son ligeros toques de ironía, que aportan frescura al conjunto. Expresiones como “échale carne, como el payaso de McDonald’s” o “más tierno, como el pan Bimbo”, se espetan al final de la obra, a modo de colofón final, cuando los tres bailarines llegan a especie de locura creativa.

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Musicalmente hablando, “Al Baile”, nos transporta hacia sonidos alejados del flamenco, sonidos industriales, música de los años 70, y sonidos de radio en varios idiomas entremezclados, hablando sobre el arte Flamenco, como si se tratara de un homenaje sonoro a este arte a nivel internacional. La escenografía es, en este caso, es totalmente minimalista: una pista de baile en el centro del escenario y como telón de fondo, un cable de acero, de donde cuelgan unos cartones gigantes, que serán aprovechados a modo de tambor o de extraño disfraz, ocasionalmente por los bailarines.

Con “Al Baile”, el bailarín, coreógrafo y pedagogo del Flamenco, Juan Carlos Lérida finaliza su trilogía “Los cuerpos del Flamenco”, después de haber completado “Al Toque” y “Al Cante”, respectivamente.

“Al Baile”, nos transmite el deseo de explorar en el arte del Flamenco, de jugar, de reír, de volver a la niñez, al origen, a la locura creativa, pero partiendo de un trabajo riguroso y duro, en aparente contradicción. ¡Brutal!

Ester M. González

Historiadora, apasionada del arte y del diseño gráfico. Yogui por vocación. Me encanta escribir sobre teatro y danza.

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