Crítica: 4 minuts, 12 segons

7 sobre 10

4 minutos y 12 segundos. Eso es lo que dura un vídeo de contenido sexual protagonizado por Jack, el hijo de David y Di. Un vídeo que circula libremente por las redes y que ha empezado a tener consecuencias. La primera: Jack ha recibido una paliza.

David y Di están angustiados. De repente se ven enfrentados a un mundo que, a pesar de conocerlo, les supera. El mundo de las redes sociales y su inmensidad. Se ven enfrentados a un hijo que ellos veían de una manera y descubren que es un perfecto desconocido. Se ven enfrentados a los prejuicios que tienen sobre la gente que los rodea, sobre los amigos y conocidos. Nada es lo que parece. El mundo de David y Di se desmorona día a día. Lo que parecía un mundo sólido, tiene los cimientos de barro.

El drama transcurre con fluidez, pero los personajes son fríos y distantes. David y Di van descubriendo hechos que les hacen replantear todo aquello en lo que han creído, les hacen descubrir que ni él ni ella son lo que creían que son. Y, a pesar de eso, a pesar de situaciones realmente conflictivas, la buena educación, los buenos modales y el saber estar lo impregnan todo. Jamás una palabra más alta que la otra. Jamás una discusión acalorada. Jamás un enfado explosivo.

Unos padres que se plantean qué han hecho mal en la educación de su hijo. Unos padres, como muchos, que no ven que su hijo tiene 17 años y hace tiempo que toma sus propias decisiones, al margen de la educación recibida. Unos padres que se sienten responsable de los actos de sus hijos… unos hijos de los que no saben casi nada. Unos padres que acaban defendiendo a su hijo por encima de todo, que no le permiten ser responsable de sus actos, que le cubren las espaldas, que le protegen… que permiten que siga su vida como si nada hubiera pasado, sin que sus actos tengan consecuencias.

4 minuts i 12 segons, en el Versus Teatre, nos habla de los hijos… pero, sobre todo, nos habla de los padres. De los padres hiperprotectores que harán todo lo posible para que sus hijos sean felices, tengan éxito, consigan lo que quiera. Cueste lo que cueste. Le cueste a quien le cueste. Los demás son víctimas aleatorias, sin importancia.

Jordi Cadellans y Sílvia Sabaté son David y Di, los padres. Carles Pulido y, Judith Aguilar son Nck y Cara, el amigo y la expareja de Jack. Los cuatro van creando una historia que parece evidente pero que, escena a escena, se va desmontando para mostrarnos otra historia muy diferente.

Una escenografía muy breve, que permite que el texto tenga mucha fuerza. Un juego de luces que indica el paso del tiempo, y crea una imagen de luces y formas, paralelo a la historia que estamos viendo.

4 minus i 12 segons en el Versus Teatre es una historia incómoda porque nos planta delante de nuestros ojos una pregunta que no queremos responder… ¿y tú? ¿Qué harías?

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Nicolas Larruy

M'agrada el teatre. Sempre m'ha agradat. El teatre em fa pensar, em remou les entranyes, em commou, em fa riure, em fa plorar, em fa enrabiar... i té la màgia del directe. Sempre és diferent, únic, irrepetible.

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